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Friday, 17 August 2012

Delos y su santuario pítico.

¡¡Salud y gloria, helenos!!
Nos estamos acercando vertiginosamente al día del Rev y por eso, vamos a ir terminando con este blog que nos acompaña desde hace más de un año. Hoy os pondré algo de info sobre Delos y su santuario. Aunque en principio lo iba a pasar sólo a los anfitriones, porque es un artículo coñazo, pero luego he pensado que hay algún masoca que igual quiere leerlo. Es relevante que leáis la parte final, en donde hago una somera descripción de los sitios que evocará la casa que alquilamos para el Rev.
Espero que quitones y estandartes vayan cociéndose rápido!!
Un saludo a todos.
P.



Delos y su santuario pítico. Algo de historia y precedentes.
El siglo VI a. C. que precede al vivo, estuvo plagado de gobiernos tiránicos en Helas. Era una sociedad (y sigue siendo en la época que recreamos… ) altamente militarizada y en donde caudillos militares, apoyados por facciones y grupos poblacionales descontentos con el gobierno en curso, se alineaban junto al líder militar para librarse de dicho gobierno.
Delfos tomó una actitud contraria a tiranos como Polícrates o los Pisístrátidas, incluso activamente: Por ejemplo, apoyaron a los Alcmeónidas contra los últimos, para derrocar la tiranía ateniense. Es curioso, pues un siglo antes habían apoyado a tiranos como Cilón e incluso sugirieron a Solón el legislador, que se alzara como gobernante único. La oposición de Delfos a tiranos atenienses y samnios provocó que éstos se volcaran en Delos como alternativa al Oráculo del continente, aprovechando y fomentando la importancia estratégica y religiosa de la isla como centro del mundo.
Las fuentes antiguas nos informan de la respuesta oracular dada al noble ateniense Cilón poco antes de que intentara tomar el poder y convertirse en tirano de Atenas en el último tercio del s. VII. La Pitia le aconsejó que emprendiera su acción durante la fiesta más grande en honor de Zeus y Cilón interpretó que se refería a los Juegos Olímpicos, máxime cuando él había sido vencedor en este evento. Sin embargo, a pesar de haber tomado la Acrópolis, su intento fracasó porque el pueblo le sitió en ella y dejó como vigilantes a los arcontes; Cilón y su hermano lograron huir, mientras el resto de sus compañeros se entregaban como suplicantes en el altar de las Euménides de la Acrópolis, donde fueron muertos por orden del arconte Megacles, miembro del genos Alcmeónida.
Delfos tuvo que aclarar que Cilón malinterpretó el oráculo ya que éste hacía referencia a las fiestas Diasias, las más importantes en honor de Zeus dentro de la propia Ática, en las cuales el pueblo abandonaba los límites de la ciudad para sacrificar y era por tanto más fácil que triunfara en su intento. El hecho de que Delfos justifique y defienda la validez de la respuesta es un dato a favor de la autenticidad del oráculo como anterior a la acción ciloniana y también de su responsabilidad en la misma.
La intentona de Cilón (se cree que fue del 640 al 630 a. C.) tuvo una fuerte repercusión posterior, cuando la ciudad padeció una situación de stasis (crisis) y sufrió graves reveses en su guerra contra Mégara, debido a que los Alcmeónidas fueron considerados responsables de esta situación por la impiedad (asebeia) cometida al matar a los suplicantes. Dicha acusación fue recordada durante mucho tiempo. Así por ejemplo, los espartanos la utilizaron en su propaganda contra Pericles, Alcmeónida por vía materna, en los momentos previos a la Guerra del Peloponeso, unos dos siglos después. Finalmente, en el juicio presidido por Mirón se decretó el exilio de los Alcmeónidas y la purificación de Atenas a cargo de Epiménides, un sacerdote de Festos; la purificación se sitúa en ca. 596, poco antes de la Primera Guerra Sagrada (591/0) ya que ésta puso fin a la influyente presencia de sacerdotes cretenses en Delfos, que había sido una constante durante todo el s. VII y principios del VI. Es más que probable que tanto el juicio y el exilio como la purificación fueran promovidas por los partidarios de Cilón que permanecían en la ciudad y que aprovecharían el momento de crisis para hacerse oír.
Entre las razones que pueden explicar este apoyo deifico al noble ateniense hay que destacar el hecho de que en el s. VII la tiranía estaba en su apogeo como forma de gobierno alternativa a las oligarquías tradicionales, las cuales se estaban viendo desplazadas por legisladores y tiranos; al mismo tiempo, la Pitia comenzaba a despegarse del exclusivo control dorio y probablemente no viera con buenos ojos la nueva Retra (ley) espartana de mediados del  s. VII, que significaba el cierre de fronteras y el triunfo de la agogé y el militarismo que, por supuesto, no coincidían con la apertura y creciente influencia del santuario en el mundo griego.
Un ciudadano, preferentemente noble, podía consultar el Oráculo a mediados del s. VII y obtener un consejo válido que más tarde se convertiría en una sanción para su gobierno si lograba triunfar en su empresa. Además, en el caso de Atenas, a Delfos le podía interesar contar en el poder con un tirano más amistoso y agradecido para con el santuario de lo que hasta ahora habían demostrado ser los Alcmeónidas, que no carecía tampoco de apoyo internacional como quedó patente en la ayuda prestada a Cilón por su suegro, el tirano Teágenes de Mégara. El poco reparo de Delfos hacia la tiranía en este período, se expresa claramente en el propio ofrecimiento de la tiranía ateniense a Solón, pero cuando éste rechazó la proposición, entonces la Pitia eligió otro camino: bendecir su legislación.
Os pongo este ejemplo y otros que hay más abajo, para que veáis la gran influencia de los santuarios en la política de la época, puesto que legitimaban el poder, indicaban a las polis la necesidad de purificación ante la impiedad y utilizaban los juicios religiosos como arma política (que tantas veces se ha usado después…).
Pero tras este periodo, cuando ya la tiranía agonizaba en Atenas, el santuario manifestará una abierta oposición a la misma que tendrá su origen en la acusación de haber quemado el templo délfico.
Pisístrato desarrolló una importante y activa política religiosa, de los que más nos interesan fueron el cultivo de la amistad del Apolo jonio de Delos y la reorganización de los festivales religiosos atenienses, centrado principalmente en las fiestas de las Panateneas, pero también en otros festivales religiosos áticos como las Dionisias o los Misterios Eleusinos.
Respecto al primer punto, el Apolo Delio es constantemente privilegiado por Pisístrato frente al délfico, más cercano a los aristócratas, y así hemos de entender como homenaje al dios la purificación que llevó a cabo en la isla; tal purificación fue sólo parcial y consistió en abrir las tumbas del santuario y trasladar los cuerpos a otras partes. Este acto, junto a la edificación del templo a Apolo por Pisístato hacia el año 540, delimitan definitivamente el espacio sacro de la isla (que comprenderá, además del mencionado templo, los de Leto y Artemis), al tiempo que se extiende progresivamente la influencia internacional de este centro religioso.
Es el momento también en que Pisístrato comienza a desarrollar una importante política exterior centrada por una parte en Delos y las Cicladas y, por otra, en Sigeo y el Quersoneso tracio, todos ellos puntos claves en la ruta comercial del mar Negro y que suponían también un reforzamiento de su poder en la propia Atenas. La isla de Delos gozaba de un status privilegiado tanto por su antiquísimo culto religioso como por su posición geográfica que unía políticamente los dos márgenes del Egeo, configurándose pues como el centro cultual (de culto) de una Jonia que comprende las zonas jonias de Anatolia continental e insular, las Cicladas, Eubea y el Atica.
Otro tirano, en este caso samnita, Polícrates, utilizó la importancia estratégica y religiosa de Delos para su política de afianzamiento en las Cicladas, sobre todo tras la caída de Lígdamis de Naxos como consecuencia de la expedición espartana del 525/524, el tirano samio aprovecharía la despreocupación de los hijos de Pisístrato a la muerte de éste en 528/7 para erigirse en controlador de la zona. Tucídides I, 13.6 y III, 104.2 relata cómo Polícrates conquistó la isla de Renea y la dedicó a Apolo Delio, uniéndola después a la cercana isla de Delos por medio de una cadena. Hemos de situar pues la conquista de Renea y su unión simbólica con Delos al final del gobierno de Polícrates, momento también en que el tirano procedió a la reorganización de un festival dedicado a Apolo en la isla de Delos. Polícrates quiso obtener la sanción deifica para el festival preguntando al Oráculo si le ponía el nombre de Pítico o Délico, pero a pesar del tono conciliador de la pregunta, destinada a ganarse el favor de la Pitia, la respuesta fue “Para ti es lo mismo, uno u otro.” La contestación délfica presuponía un cercano fin para Polícrates, que efectivamente murió en 522 a manos del sátrapa persa Oretes. La muerte violenta de Polícrates por crucifixión sirve a Heródoto para moralizar acerca del destino que aguarda a aquellos que se comportan con hybris durante su gobierno, frente a la muerte tranquila de otros tiranos que se han regido por la sofrosine (templanza).
La isla de Delos, que había dependido de Naxos durante el s. VI, se convirtió en el nuevo epicentro del mundo jonio desde mediados del mismo, debido en gran parte a la conquista persa de algunas ciudades de Asia Menor que obligó a un desplazamiento hacia el oeste.
En definitiva, Délos sirve para contrarrestar la función de guía y punto de referencia que Delfos tuvo para la aristocracia griega, incluida la ática, como lo demuestra la participación ateniense en la Primera Guerra Sagrada.
Respecto a la acción de Pisístrato en los festivales religiosos, desarrolló notablemente el festival de las Grandes Panateneas. Hay que recordar que este tipo de acontecimientos proliferan en este período de la historia griega puesto que, a los ya antiguos y famosos Juegos de Olimpia, se incorporan ahora los Juegos Píticos en 582, los ístmicos en 581 y los Nemeos en 573. Frente a este tipo de Juegos en los que predominaba el elemento dorio y la clase aristocrática, Pisístrato promocionó las Grandes Panateneas como exaltación del poder y la gloria de Atenas a la cabeza del mundo jonio y probablemente también como respuesta a esa carencia de relaciones con el Oráculo délfico. Para ello, además de las competiciones atléticas (carrera pedestre y de carros, pentatlón, pancracio, lucha, regatas, etc.), Pisístrato incorporó certámenes de rapsodos, que no existían en Olimpia o Delfos, y certámenes musicales de harpa, flauta...; los vencedores atléticos recibían una corona de olivo (que simbolizaba el creado por Atenea en la legendaria lucha con Poseidón por el patronazgo de la ciudad) y un ánfora panatenaica que contenía aceite de oliva y que mantuvo su modelo durante siglos.
Se piensa los Pisistrátidas instituyeron o reorganizaron las Targelias, fiesta que celebraba el nacimiento de Apolo según la tradición délica.
Más adelante y desde su exilio deifico, los Alcmeónidas desplegaron una amplia propaganda antitiránica en la que se presentaban como los defensores de la eleuthería (liberación) y utilizaban para sus propios fines al agradecido santuario, que no olvidaba la rica reconstrucción del templo pítico. Después de fracasar en su intento de liberar Atenas por la fuerza, los Alcmeónidas aconsejaron a la Pitia incluir en sus oráculos a los espartanos la orden de liberar Atenas del régimen Pisistrátida, hasta que por fin el rey Cleómenes (hermano mayor de Leónidas) emprendió la acción que habría de derrocar a Hipias. Sin embargo, el moralista Plutarco niega esta vinculación o soborno de la Pitia e intenta salvar en su relato tanto el honor deifico como el Alcmeónida. Plutarco no pudo borrar este recuerdo y a ello contribuyó sin duda que el propio rey Cleómenes denunciara el hecho cuando Esparta dio un giro a su política ante la situación de avance hacia el régimen democrático que se estaba produciendo en Atenas.
En 491, Cleómenes fue acusado por el delfío Cobón de sobornar a la Pitia para que ésta negase la legitimidad del rey espartano Demarato. Esparta, como baluarte de los regímenes oligárquicos, siempre mantuvo estrechos lazos con el santuario délfico.
Cleómenes convenció a los lacedemonios acerca de los males que caerían sobre Esparta por haber obedecido el mandato de una Pitia que cumplía órdenes procedentes de los nobles atenienses. Estas desgracias se predecían en unos supuestos oráculos olvidados por los Pisistrátidas en la Acrópolis cuando tuvieron que huir y solamente se evitaría su cumplimiento devolviendo el poder ateniense a su legítimo dueño, es decir, al tirano Hipías. Son los llamados oráculos de Museo: colecciones de oráculos atribuidos a profetas legendarios como Bakis, Museo y Orfeo, que eran recopilados y transmitidos por los cresmólogos (coleccionistas de oráculos) pero que en general eran poco creíbles. Precisamente uno de los principales cresmólogos fue Onomácrito, consejero de Hipías, al que incluso acompañó en su exilio, por lo que resulta obvio que dichos oráculos fueron una invención de Cleómenes e Hipías para provocar la involución constitucional en Atenas. Sin embargo, sus planes no tuvieron éxito y Atenas no volvería a conocer un régimen tiránico hasta más de un siglo después, cuando las dramáticas consecuencias de la Guerra del Peloponeso propiciaron el breve período de gobierno de los llamados Treinta Tiranos.

Resulta evidente que Delfos cambió su primitivo respaldo y simpatía hacia los tiranos en el s. VII, por un rechazo y oposición en el VI que muestra claramente la evolución seguida por la sociedad griega a este respecto. Junto a estos fundamentos morales, existieron otros políticos subyacentes motivadores igualmente de dicho cambio de actitud en el santuario pítico y que cuajaron en la Primera Guerra Sagrada como determinante del renovado sentir deifico hacia la tiranía bajo sus nuevos controladores. Ante la situación creada en el aristocrático Oráculo, tiranos jonios como Pisístrato, Polícrates o Ligdamis encontraron en el también santuario pítico de Delos el centro de su política religiosa y el elemento aglutinador de la raza jonia, la cual adquiere su configuración como desarrollo de esa ideología unificadora. Además, se sientan las bases de la primacía ateniense entre los jonios gracias a la labor de Pisístrato, forjador y propulsor de los mitos que sustentaban la misma, así como de los festivales religiosos que exaltaban a su propia ciudad.
En conjunto Rinia y Delos, y los islotes menores son llamados islas Dhiles. La tradición dice que sólo sufrió uno o dos terremotos, que fueron una advertencia a Grecia: el primero antes de la invasión persa (mencionado por Heródoto), y el segundo antes de la guerra del Peloponeso (mencionado por Tucídides).


Santuario de Delfos en su época de esplendor.

La configuración básica de la isla estaba así en estos tiempos: Había tres santuarios en el recinto sagrado: el más importante dedicado a Apolo, y los de Leto y Artemís, fundados por Pisístrato. Para ver el resto, os sugiero el artículo de la wikipedia, que no está nada mal.
Recordad que de toda la descripción que da, hay elementos construidos posteriormente, ya que el auge que tuvo la isla con la formación de la Liga ático-délica provocó que se invirtiera mucho en su estructura edilicia.
Lo más importante es su proyección en la casa de Benaguasil que alquilamos para el vivo. El templo de Apolo será la zona del teatrillo y las escaleras. El templo de Artemís y Leto se ubicará en el exterior, frente a la entrada principal de la casa. La fuente de Minos estará en el exterior, en un descampado con una fuente real. El lago sagrado se localizará frente a la entrada de la casa, también fuera de ella y cerca de los columpios. La vía sacra es el camino que lleva desde la entrada de la casa hasta la puerta de los coches. Los tesoros de las polis (pequeños templetes con ofrendas, aunque arqueológicamente no está clara su función) estarán distribuidos por la arboleda de la entrada (enfrente del campo de fútbol) y las llaves las tienen los dirigentes de las polis que tengan allí ofrendas. Los alojamientos serán en los lugares de las literas, subiendo por la escalinata de madera. El onfalos para realizar incubatio estará en la habitación cercana al teatro, pero es de acceso restringido e incluso podríamos ubicarlo en otro sitio mejor. El templo de Hera es una construcción con telas de rafia verde ubicadas al lado de lo que será el ágora/bouleterion, el anfiteatro de bancos de piedra, al otro lado de la puerta principal. El pritaneo será el comedor. El despacho y archivo de los sacerdotes será la habitación pequeña de la chimenea, en el lado de la capilla. Allí se conservan los textos sagrados que podrán ser consultados por los expertos en mitología.
El oikós de los naxios será la barbacoa.
La isla será la totalidad del terreno de Benaguasil, que es casi del mismo tamaño, recordad que más allá de la valla, sólo hay acantilados y mar. El puerto de la bahía de Skardana (no hay muchos lugares de puerto natural) estará a la entrada de la verja de la propiedad y será donde atraquen los barcos que lleven a los invitados a la convención.
Posiblemente añadamos alguna habitación con funciones especiales cuando lleguemos a decorar la casa, que se os indicará con algún tipo de marca o cartel. En cualquier caso, tanto el equipo de dirección como los anfitriones os podrán informar de la ubicación y accesibilidad de las diferentes partes del Santuario.



Monday, 13 August 2012

Urbanismo IV: El templo griego.


Eirené, helenos.
El artículo de hoy termina el ciclo de urbanismo, aunque haré una addenda con algo de información sobre el santuario de los anfitriones de Delos. Espero que os sea de interés.

Durante el Periodo Arcaico el culto se practicaba al aire libre, por lo que los templos no eran necesarios. Simplemente era un área sagrada con un altar (bomos) y algunos otros elementos imprescindibles para las liturgias.
Los templos primitivos eran de madera, similares a las cabañas, pues ambos tenían la misma función: las cabañas servían como morada, y los templos como lugar para albergar la estatua del dios o dioses a los que estaba dedicado el templo. Consistían en poco más que un cubículo donde albergar la imagen del dios y, en torno a él, fuertes puntales para sostener la cubierta a dos aguas del techo.
De origen ancestral, pero que perduraron más allá del cambio de era, eran los locus o lugares sagrados: fuentes, lagos, montañas, bosques, etc. Estaban ligados a dioses y semidioses con dominio sobre la naturaleza y, si se construía algo no era más que alguna especie de mojón indicador o un pequeño murete o temenos, que delimitaba el área sagrada. Dichas zonas sagradas, se respetaban mucho e incluso había polis que se disputaban estos lindes sacros, como Épiro y Macedonia (Metone).
Como la madera es muy vulnerable al fuego o la lluvia, torno al 600 a.C. se comenzó a utilizar la piedra y, posteriormente, el mármol, sobre todo en “el siglo de Pericles”, con el auge ático. Los troncos de madera se sustituyen por columnas, que dejaron de sostener vigas de madera, para pasar a sujetar el entablamento, un grueso dintel de piedra. Las cabezas de las viguetas de madera se señalaban mediante los triglifos, que significan “tres cortes”. Para mantener inmóviles las viguetas de madera se colocaban unas placas cerámicas llamadas metopas, que se solían decorar.
“El hombre adquiere en Grecia el protagonismo de quien se siente el centro y dominador del Universo”. Los edificios adoptan su escala al canon humano (humanismo), dejando atrás la macroescala de culturas como la egipcia.

La disposición más habitual de los templos es la de levantar sobre un basamento de tres escalones (krepis) una columnata alrededor de una caja mural  que presenta tres estancias: pronaos (pórtico de entrada), cella/naos (estancia principal destinada únicamente a albergar al dios) y opistadomos (cámara que custodiaba los tesoros que los griegos ofrendaban a sus dioses, e incluso el tesoro de las polis), como fue el caso de los famosos Tesoros de Delos, que albergaron un tiempo los bienes de la Liga ático-délica, hasta que fueron requeridos por la boyante Atenas.
El templo no era un lugar para la congregación de los fieles, era la residencia del dios. Los ritos se celebraban en el exterior, tras una especie de procesión sagrada, y sólo puntualmente se podía acceder al interior con el fin de adoración u ofrenda, como cuando se solicitaba una incubatio.
El macro templo délico, en el que se desarrolla este evento, contaba además con toda una miríada de estructuras a su alrededor.

Existen dos clasificaciones de los templos grecorromanos:
1.     1.- según el número de columnas:
                                  -          tetrástilo: 4 columnas
                                  -          hexástilo: 6 columnas
                                  -          octástilo: 8 columnas
                                  -          decástilo: 10 columnas
                                  -          dodecástilo: 12 columnas
2.       2.- o según su forma en planta o disposición de las columnas:
                                  -          tholos: templo de planta circular (asociado a templos de culto femenino)
                                  -          in antis: acceso con dos columnas
                                  -          próstilo: fila de columnas en un lado
                                  -          anfipróstilo: fila de columnas en dos lados
                                  -          períptero: columnata perimetral
                                  -          díptero: columnata perimetral doble

De esta manera, gracias a la doble clasificación, se puede dar el caso de templos anfipróstilos octástilos, ya que cuentan con una fila de columnas en dos de sus lados, y el número de columnas es de ocho.
El tholos es un edificio que, conceptualmente, es igual que los que son rectangulares, aunque presenta una cella circular rodeada perimetralmente de órdenes. El conjunto se levanta sobre el habitual embasamento escalonado. Solía tener en el centro de la cella una llama permanentemente encendida en ofrenda a la deidad. Lo más probable es que su cubierta consistiera en una techumbre cónica de madera con un orificio en la cúspide para la salida del humo. El mejor ejemplo es el tholos de Atenea en Delfos o el templo de las vestales en Roma.
La solución canónica que resuelve el problema estructural y decorativo es el llamado orden, que, además, introduce relaciones proporcionales entre las dimensiones de los elementos. Los órdenes griegos son tres: dórico (siglo VI), jónico (siglo V) y corintio (siglo IV).
La escultura era muy importante en los templos: los relieves y las acroteras (pedestales) en el exterior dignificaban la morada divina, y hacían más grande la impresión y el asombro del visitante. En las metopas y los frisos se suelen representar escenas de mitos y dioses. Funcionaban a modo de los retablos medievales, pues explicaban gráficamente los principales mitos de la religión, relacionados habitualmente con las deidades a las que se rendía culto en el templo.

Aunque hoy nos parece raro, los griegos hacían mucho uso del color en sus templos. Pintaban con colores muy vivos, normalmente rojos, azules y blanco. Las estatuas no sólo eran de mármol, sino que había criselefantinas (oro y marfil) o las más rústicas de madera (como los xoana de las procesiones).

Friday, 27 July 2012

Urbanismo heleno. Parte III. Estructura de la ciudad y funciones principales de los edificios y estructuras.




Hola de nuevo, helenos y afines!!!

Ya se va acercando el evento y querría recordaros que aún falta mucha gente por pagar la señal de 25 €. Os ruego que lo vayáis haciendo en cuanto os sea posible.

En el último post de urbanismo terminábamos así: Se distinguen entonces dos ciudades: la ciudad alta, que es la acrópolis, donde están los templos y donde los ciudadanos encuentran su última defensa, y la ciudad baja, astu, que es donde se desarrolla la vida diaria. 

Continuamos con una somera descripción de las principales partes de la ciudad helena y sus funciones básicas. Sois libres de abundar en el tema por vuestra cuenta y preguntarnos cualquier duda que os surja.
En el siguiente y último post de urbanismo, Janire nos deleitará con comentarios interesantes sobre los templos, ya que hay muchos sacerdotes en el evento y además, la reunión se realiza en uno de ellos.

            Elementos generales de la ciudad griega:

          -         La estoa o stoa: plaza o calle con columnatas.
          -         El ágora: plaza cuadrada habitualmente. Los principales templos se hallaban cerca, al igual que ciertas estructuras políticas.
          -         El buleterio y el eclesiasterio.
          -         El gimnasio y la palestra.
          -         El teatro.



            Cada polis contaba con dos organismos básicos: el pritaneo y el bouleuterion. En las ciudades democráticas ambos se encuentran junto al ágora. Hay solamente un único pritaneo y un único bouleuterion en cada polis.

            El hogar común, o pritaneo, estaba consagrado al dios protector de la ciudad. Comprende un altar con una fosa común para las brasas, una cocina, y una o varias salas comedores. El fuego debía de estar siempre encendido y, cuando se partía para formar otra colonia, tomaban de este hogar el fuego para el pritaneo de la colonia próxima. 

            El consejo de nobles, o boulé, representaban a la asamblea de ciudadanos y se reunían en el bouleuterion. El buleterio es una Casa del Consejo (o bulé) construida únicamente para este fin. Se cree que el primero se construyó a finales del siglo VI a.C. para las deliberaciones del Bulé de Olimpia. A nivel arquitectónico, es un edificio a medio camino entre la estoa y el teatro, pues son gradas contenidas dentro de un espacio techado de forma rectangular. La asamblea de ciudadanos se reunía para oír las decisiones de los jefes, o bien para deliberar. Normalmente se reunían en la plaza del mercado o en el ágora. También se podían reunir en el ecclesiasteron, la sala para las asambleas públicas. Su emplazamiento contra el pritaneo sugiere un estrecho vínculo en el funcionamiento de estos dos edificios.

            La estoa era un lugar abierto de reunión, capaz de ofrecer sombra y protección a la gente reunida. Era un pórtico cubierto y alargado cuya pared posterior estaba abierta para el comercio. Se encuentra en todos los lugares de recreación pública, siendo el tema de planeamiento más importante del periodo helenístico. A su vez, la calle con columnatas se empleaba, sobre todo, en las ciudades coloniales, donde el clima exigía una mayor protección que la que pudiera proporcionar la estoa. La estoa era el elemento más importante del planeamiento urbanístico. Era un edificio polivalente en cuanto a fines públicos: económicos, políticos, financieros y filosóficos. Podía crecer tanto en altura, añadiendo un piso, como en anchura, formando dos naves.

            En cuanto al ágora, se trataba de un lugar de reunión al aire libre. Cada polis tenía, al menos, una. Había dos tipos: aquellos lugares en los que el pueblo se reunía para presenciar las proclamaciones de los gobernantes, funcionarios, etc; y aquellos otros de reunión para llevar a cabo los negocios públicos y privados. En ambos casos se trata de una amplia superficie abierta, normalmente de forma rectangular, rodeada de estoas. A menudo incluía templos dentro de sus límites, así como fuentes y estatuas. El bouleuterion, el pritaneo y otros elementos importantes se agrupaban en las inmediaciones.

            El ágora comercial se hallaba rodeada de negocios y puestos. Aristóteles decía que “debe establecerse un ágora, tal y como la que los tesalios llamaban “el ágora de los hombres libres”; en este lugar debe excluirse todo comercio y no debe permitirse la entrada de artesanos, campesinos y demás personas de esta naturaleza, a menos que hayan sido citados por los magistrados… También deberá haber un ágora para los comerciantes, distinta y alejada de la anterior, en situación tal que resulte conveniente para la recepción de las mercaderías tanto por mar como por tierra… Los magistrados que se ocupan de contratos, denuncias, comparendos y demás, como también aquellos que tienen a su cargo el cuidado del ágora y de la ciudad, deben establecerse cerca del ágora o de algún lugar público de reunión; las vecindades del ágora mercantil serían a este efecto un punto adecuado; el ágora superior debe estar dedicado a la vida del ocio, en tanto que la otra tiene por objeto satisfacer las necesidades del comercio”. Puede afirmarse que el ágora ocupaba un lugar central en el plano de la ciudad, aunque en los puertos marítimos con una sola ágora, ésta se situaba en los muelles.

Atenas:
El Ágora desplazó a la Acrópolis como centro de la vida cívica. A su lado se levantaba el Cerámico (barrio de los alfareros), “el centro más próspera de la manufactura ateniense”. La importancia del ágora hace que sea muy improbable que la ciudad religiosa tuviera el monopolio en cuanto a esplendor arquitectónico.
El Ágora del Cerámico era irregular, con una cantidad de estoas inconexas, que producían una estructura parcialmente cerrada. 

            El gimnasio era un importante elemento en todas las ciudades griegas, y las más importantes contaban con más de uno. La palestra (escuela de lucha) se hallaba combinada a veces con el gimnasio.

Olimpia:
La palestra y el gimnasio sólo tenían una finalidad limitada y especializada. El gimnasio era un amplio cuadrilátero circunscripto por tres pórticos, uno de los cuales se utilizaba como pista cubierta para correr. La palestra consistía en un patio abierto rodeado por un peristilo. Fuera de éste se hallaban los vestuarios, vestíbulos, etc. Los baños y los depósitos para el aceite, la arena y los aparatos atléticos ocupaban parte de este espacio. En varias habitaciones había estatuas de dioses, héroes o atletas y, en otras, bancos de piedra para los espectadores y competidores.

La ciudad se entiende como una unidad indivisible, una totalidad, en la que no existen zonas cerradas. Podían estar rodeadas de murallas, pero no subdivididas en recintos secundarios. Todas las viviendas son del mismo tipo, y únicamente se diferencian por su tamaño, y no por su estructura arquitectónica. Se distribuyen libremente por la ciudad, sin formar barrios por categoría social. No aparece ningún palacio que destaque, ni que represente el poder o la autoridad de un jefe. La ciudad tenía una personalidad propia, un carácter que los griegos encontraban más afín con la unión de sus cuerpos y mentes que con la idea de un mero hábitat.

Esto puede ser muy relevante a la hora de pensar en la defensa de las ciudades que pueden ser las primeras en recibir las embestidas bárbaras.

El espacio de la ciudad, por lo tanto, se divide en tres: áreas privadas (viviendas), áreas sagradas (templos) y áreas públicas.  El Estado rige directamente las áreas públicas, e interviene en las sagradas y también en las privadas.

            Los templos sobresalen sobre todo lo demás, aunque más por su calidad que por su tamaño. Surgen en una posición dominante, distanciados del resto de edificios, siguiendo modelos de formas simples.
           
            Hipodamo de Mileto fue el primer urbanista con criterio científico riguroso. Este hombre es recordado por Aristóteles como autor de una teoría política (ciudad ideal) y como inventor de la “división regular de la ciudad” o "plano hipodámico".
            La ciudad ideal en palabras de Hipodamo: “imagino una ciudad de diez mil habitantes, dividida en tres clases, una compuesta por artesanos, otra de agricultores, la tercera de guerreros; el territorio debería estar dividido en tres partes, una consagrada a los dioses, una pública y otra reservada a las propiedades individuales”.
            Hipodamo se estableció en Atenas como protegido de Pericles, varias décadas después del vivo, al igual que Fidias. Entre ambos construyeron la actual imagen que tenemos del mundo heleno antiguo, pero hasta ese momento, los núcleos urbanos griegos eran bastante caóticos y con poco mármol.


Tuesday, 20 March 2012

Urbanismo Heleno. Parte II. La vivienda griega.



































Saludos de nuevo!!

Con casi todos los pjs ya entregados, vamos a comenzar con los posts más importantes. De nuevo de la mano de Janire/Gorgo de Esparta, hoy nos vamos a introducir en un hogar griego. Como veréis, eran sencillos y muy similares a las pequeñas domus romanas. Recordad que el carácter de un pueblo se expresa a través de la arquitectura, así que reflexionad sobre ello. Os será muy útil de cara a entender vuestros personajes.

El artículo se completa con el fragmento de un informe sobre una vivienda en Delos, muy apropiado para nuestro contexto, y con unos gráficos muy didácticos.

En negrita pondré las palabras más importantes y en cursiva las que no lo sean tanto, pero sean griegas.

Espero que os guste esta información y os sea de utilidad.

Eirené!!!

La vivienda griega

Prácticamente todas las viviendas son del mismo tipo, y únicamente se diferencian por su tamaño, y no por su estructura arquitectónica. Se distribuyen libremente por la ciudad, sin formar barrios por categoría social. No aparece ningún palacio que destaque, ni que represente el poder o la autoridad de un jefe.

Con el tiempo, polis como Atenas llegarían a tener barrios, como el Kerameikos, lleno de pequeños talleres de cerámicas, de donde saldrían las famosas piezas de figuras rojas, que eclipsarían a las corintias del periodo anterior. No hay que olvidar el ágora y la stoa, que son los centros sociales, políticos y económicos de todo centro urbano.

Otra parte habitual de la ciudad era la Acrópolis o parte alta de la ciudad, en donde estaba el centro religioso y el final de la vía sagrada, por donde acudían las procesiones (pompés). Pero hasta el siglo de Pericles, con Fidias y otros famosos escultores y arquitectos, no se construirían los impresionantes templos en mármol que han llegado a nosotros. Se supone que hasta ese momento serían construcciones de madera.

La vivienda está impregnada del carácter griego, y se diseñaba para resultar cómoda, por lo que era muy sencilla. Cabe destacar el escaso interés por la vivienda doméstica en comparación con la vida pública. Se trataba de unos cuantos muros encalados en torno a un patio rectangular abierto, en el cual había un pozo o cisterna. Este patio, llamado prostas, se encontraba pavimentado con cantos rodados y le proporcionaba iluminación y ventilación a la vivienda. Generalmente, el muro sur solía ser más bajo que los demás muros exteriores para permitir una mayor entrada de luz natural. Los tejados podían ser de dos tipos: o bien con una pequeña inclinación y cubiertos de tejas, o bien planos creando terrazas.

Los griegos preservaban mucho su intimidad. Apenas se abren huecos y, si se abren, son cenitales o a una altura tal que no se pueda escudriñar. El acceso a la vivienda se realizaba por el vial secundario.

Debido a la religiosidad de los griegos, delante de la puerta se colocaba un altar dedicado a Apolo o Hécate, con tal de evitar y alejar la mala suerte. En el vestíbulo había un nicho en el cual se encontraba una estatuilla dedicada a Hermes. En el centro del aule había un altar a Zeus. Las habitaciones no tenían funciones bien definidas, aunque las estancias principales solían estar al final del patio y siempre mirando al sur. Otros pequeños altares a los dioses de la polis podían jalonar la vivienda.

Como vemos, se trata de una vivienda sencilla sin muchas pretensiones. Sin embargo, a finales del siglo V a. C. hubo una especie de crisis, de cambio en los conceptos griegos. En los periodos arcaico y clásico el ciudadano quedaba sometido a la polis. Sin embargo, fue entonces cuando los esfuerzos arquitectónicos dejaron de centrarse en los edificios públicos para dejar paso a la arquitectura doméstica. Comienzan a aparecer una serie de cambios que se manifiestan en unos interiores más ricos y decorados, se convierten en verdaderos receptáculos de arte. Así, empiezan a pintarse las paredes con frescos representando a Eros o amorcillos (niños desnudos y alados portadores del amor) rodeados de flores. También se decoran las paredes con placas de mármol, con láminas de oro, marfil y bronce, o con alfombras traídas de Oriente. Estas alfombras también podían servir como cortinas o bien podían ser colocadas en el suelo.

Los suelos, por su parte, podían ser mosaicos o placas de mármol. Las estatuas, antaño símbolos de culto, ahora eran también elementos ornamentales. En el patio fueron frecuentes las fuentes de chorro para refrescar el ambiente.

La casa en Delos:

Análisis de la Maison de la Colline. La excavación realizada en Delos por la escuela francesa dio a conocer un lugar lleno de lujosas casas que reflejan un pasado de gran prosperidad. Las casas se ajustan a una ordenación uniforme, a pesar de que los elementos no se muestran uniformemente relacionados ni tampoco todos los planos son rectangulares. La Maison está condicionada por la falta de espacio de Delos, aunque no hay nada en la casa que parezca apretado o deforme. Ocupaba una manzana, aunque no parece que hubiera jardines. Las habitaciones se distribuyen en dos pisos, con un único patio rodeado de galerías con columnas. Al piso superior se accede mediante una escalera de madera. Se accede a la vivienda a través de un vestíbulo que da directamente a uno de los pórticos que rodean el peristilo. Un pórtico principal ocupa todo el ancho de la casa y une las habitaciones principales que se encuentran en el lado norte. Aquí se encuentra la “sala” y dos habitaciones menores que se comunican entre sí. Inmediatamente se encuentra la cocina, y en el lado opuesto hay un salón de reposo, quizá un estudio o una biblioteca. Las ventanas que daban a la calle se situaban a gran altura, lo que da a entender un deseo de intimidad. Tenía un techo plano con ligeras pendientes.

Cualquiera diría que se describe algo muy similar a Benaguacil!!!!!!!!




Sunday, 18 December 2011

Urbanismo Heleno. Parte I. Generalidades de la polis.


Feliz Posideon, mes del alegre Dionissos!!!

Hoy quiero mostraros algo del urbanismo heleno, gracias a un estupendo trabajo de Janire (aka Reina Gorgo de Esparta), con alguna puntualización de mi parte. Es un tema complejo y largo, que desmembraremos en partes. Para comenzar, unas generalidades sobre el concepto de Polis, también lo encontraréis como poleis en algunos lugares.
En posteriores entradas, os informaremos de la estructura de una gran ciudad y más adelante, trataremos en profundidad el tema de los templos y santuarios, por su importancia. Recordad que la reunión en Delos se hace en el marco de uno de los complejos religiosos más grandes e importantes del Egeo y conviene conocer su estructura para que a la hora de rolear, aprovechéis al máximo las instalaciones.
¿Por qué varios posts para el urbanismo? Pues porque la propia estructura de la polis griega conformó el carácter de sus habitantes y con la polis se establecería la cultura clásica tal y como la conocemos hoy día. Además, hay muchos mitos y errores, que conviene solventar con estos resúmenes.
Pensad que si cuestan de leer, más cuestan de redactar y que lo hacemos con toda la ilusión y cariño del mundo.
En negrita os coloco los términos específicos más relevantes y en cursiva, otros términos griegos pero que no es necesario saber de memoria.
Sin más...

URBANISMO GRIEGO I

El paisaje griego se caracteriza por tener una gran variedad de sitios naturales que pueden acoger perfectamente los asentamientos humanos. Un factor fundamental del asentamiento griego es el carácter individual del lugar. Así, montañas escarpadas y desnudas dan lugar a valles y fértiles llanuras, en las que los griegos vieron la manifestación de alguna divinidad. De esta manera, los lugares en los que domina la naturaleza están dedicados a Gea, Hera, Artemisa o Fauno. Aquellos donde el trabajo y el intelecto modificaban o se oponían a la naturaleza, estaban dedicados a Apolo. Otros, en los que los hombres se agruparon para formar una ciudad, se consagraban a Atenea, mientras que los acantilados se dedicaban a Poseidón.

La ciudad respeta las grandes líneas del paisaje e integra la construcción arquitectónica. Para poder entender la ciudad griega, hay que mirar sus antecedentes: la ciudad minoica. Para no hacerlo muy extenso, hemos de quedarnos con sus ideas más importantes:

- La ciudad tenía en su palacio y plaza pública un centro cívico. Esto da una muestra del grado de vida organizada y del desarrollo de los intereses colectivos.

- Las casas eran de planta rectangular y tenían patios.

- Las calles eran angostas y estaban pavimentadas. Este hecho revela un sentido práctico y un deseo explícito de formalidad.

- El plano de la ciudad era continuo y se constituía de células. Que la ciudad tuviera una estructura celular revela una buena actitud frente al problema espacial y constructivo.



La ciudad griega se basa en dos conceptos: el derecho a la propiedad, y el derecho a la libertad individual. El hogar se convirtió en la ciudad, y cada griego es un ciudadano dispuesto a luchar por su ciudad, a la que defiende como un derecho y no por obligación (aunque también…). Aristóteles define la polis así: “Cuando varios poblados se unen en una única comunidad completa, lo suficientemente grande como para ser casi lo bastante autosuficiente, comienza a existir la polis. […] Debe conservar cierta medida, como cada cosa en este mundo.” Esta definición está muy en consonancia con el carácter autárquico (autosuficiencia económica) de la traducción clásica del término polis: ciudad-estado. Bruit y Schmitt, en su obra: La religión Griega en la polis de época clásica, la definen como: “un conjunto político autónomo, independiente, que comprende a la vez un territorio (cultivado y no cultivado), unas aldeas y uno o más centros urbanos (a veces una verdadera ciudad) con sus poblados, de entre los cuales, uno es el centro de la vida política”. El ejemplo con Atenas sería fácil: la región del Ática (incluyendo la chora con campos y bosques) sería la polis en sí, compuesta por varios demos o poblaciones y con la ciudad de Atenas como centro neurálgico.

La polis se define actualmente como el núcleo urbano (o núcleos), la chora o territorios rurales adjuntos (que incluyen granjas, pastos, cultivos, aldeas o komai, bosques…) y sus ciudadanos junto a sus instituciones (políticas, religiosas…). A su vez, la polis se divide en demos (localidades o poblaciones), para una mejor administración de los mismos. Algunas polis más poderosas, convirtieron en demos suyos a pequeñas polis adjuntas, como pasó con Eleusis y Atenas, o lugares más grandes, como Mesenia y Esparta. Este proceso de unificación de diferentes polis o aldeas se denomina sinecismo y Atenas y Esparta son dos de los principales ejemplos de nuevo.

Además, los helenos consideraban que la polis era algo más. Según L. Gernet: “La polis es un ser concreto y vivo al que los dioses seguramente protegían (o castigaban) y al que nunca abandonarían si ella no les abandonaba”. Por ello, las ofensas divinas o impiedades (asebeia) eran tan relevantes aunque fueran hechas a nivel personal, pues afectaban a todos los de la polis. Si alguien descubría algún acto de enfrentamiento del orden cósmico, incluso a nivel privado, debía denunciarlo para su juicio y posterior purificación o katharsis (katharos es sinónimo de puro); de una forma parecida a las lustratio del mundo romano.

La gran mayoría de las ciudades griegas eran modestas en apariencia y muy pequeñas en tamaño. El ideal está en torno a 10.000 ciudadanos, lo que se traduce en unos 40-50.000 habitantes. Aristóteles también dio su opinión sobre esto: “lo bastante pequeña para que todos puedan hablar y ser oídos en el ágora, y lo bastante grande para poder guerrear con la polis vecina.” Para entender esto último, hay que tener en cuenta que la organización política en Grecia no iba más allá de la propia polis, que es ciudad y, al mismo tiempo, Estado. Si bien es cierto que ante problemas comunes, como las guerras médicas, surgieron asociaciones de polis, que podrían recordarnos la estructura de las actuales comunidades europeas, OTAN, etc., en la que se unían diversas polis para fines comunes, aunque mantenían su independencia. Las relaciones eran asimétricas, es decir, siempre había alguna polis más poderosa que exigía más capacidad de decisión. Ejemplos son la Liga del Peloponeso (comandada por los lacedemonios), la Liga Ático-Délica (liderada por Atenas) o ciertas uniones religiosas, denominadas anfictionías, que con el tiempo suelen devenir en confederaciones de carácter político.

Las más antiguas polis surgieron a partir de asentamientos rurales, a lo largo del siglo VIII a.C. Unas pocas ciudades eran sucesoras de antiguas plazas fuertes micénicas, como Atenas.

Hay tres factores que dieron forma al organismo de la ciudad, a saber: el militar, el económico y el estético. Al establecer una ciudad se escogía el sitio más fácil de defender, pero a su vez debía ofrecer las mejores perspectivas remunerativas y de belleza, por sus características topográficas.Hay que considerar, que toda Grecia es un lugar muy montañoso, lo que unido a una economía de subsistencia (a causa de la que se malograban una cantidad enorme de cosechas), hizo que a partir del siglo VIII a. C. se produjera el fenómeno de la colonización, fuera de las fronteras clásicas de lo heleno. Este tema ya lo veremos más adelante.

En su origen, la polis era una colina en la que refugiaban los habitantes del campo para defenderse de los enemigos. Posteriormente, se fue extendiendo por la planicie y fortificándose mediante murallas. La conversión de la aldea aislada en ciudad agrupada en torno a un centro dominante lleva a una concentración de los edificios públicos. La tendencia griega era “dar forma humana a toda clase de poderes y abstracciones”. De esta manera, la ciudad es un “cuerpo político” o una reunión de personas más que un grupo de edificios, en el que se refleja que el hombre es la medida de todas las cosas.

Se distinguen entonces dos ciudades: la ciudad alta, que es la acrópolis, donde están los templos y donde los ciudadanos encuentran su última defensa, y la ciudad baja, astu, que es donde se desarrolla la vida diaria.

Para conocer un poco más en detalle algunas polis, pinchad aquí.

Muy divertida la parte de Corinto, cómo no...