Sunday, 18 September 2011

Indumentaria II

Hola a todos!!!
Tras las vacaciones, volvemos en serio con un post que os será muy útil a la hora de preparar vuestro disfraz. Sara nos ha preparado este texto para que os preparéis el disfraz para el vivo. Aunque aún es pronto para hacerlo, lo dejamos aquí, por si vais encontrando algún elemento de los que nombramos. Si veis algo que pudiera usarse, sería interesante que lo comprárais, pues igual cuando se acerque el vivo, ya no lo encontrareis. Vosotros mismos.
Este post habla en general de la moda. Pero cuando recibáis la ficha de Pj, seguramente habrán más datos sobre cómo es vuestro particular atuendo.
No olvideis mandarme la FICHA DE INSCRIPCIÓN, puesto que a finales de mes nos vamos a reunir TODO el equipo del vivo, incluyendo a los de fuera de Valencia, y sería una ocasión excelente para ir elaborando una lista provisional de pjs. Luego, no os quejéis del casting.
Sin más, aquí vamos:

Ahora vamos a hablar de cómo parecer un griego sin serlo. Hablaremos un poco de cómo era la vestimenta en aquella época, su significado, su evolución y cómo podemos hacerla nosotros.

La vestimenta era bastante sencilla. En la calidad de las telas, en ciertos colores y tintes y en su forma, podía distinguirse también la clase social. Así, los campesinos vestían generalmente ropas de lana, cuero o pieles de animales, y un gorro del mismo material (kyné).

Se utilizaban sobre todo lana, y a partir del siglo V a.C. poco a poco fue introduciéndose el lino. La seda también se utilizó, siendo un tejido muy caro que debía importarse de oriente. En contraste con la importancia de las pieles en la época romana, en la época de la que hablamos, sólo los pastores y labradores las utilizaban. En general, los vestidos eran amplias piezas de tela sin hechura (forma), que caían formando pliegues, aunque podían tener mangas cosidas. La concepción misma del vestido antiguo que resulta del drapeado del paño alrededor del cuerpo, el tipo de tejido, el número y grosor de los pliegues, la presencia o ausencia de cinturón y las variantes con respecto a la posición del manto aportan una gran libertad estética, así que, es fácil no repetir diseño ; )

Los hombres no llevaban ropa interior debajo de la túnica (lo que no quiere decir que no podáis llevarla vosotros). El modelo más sencillo de túnica era la exómida, prenda que dejaba un hombro al descubierto; era el vestido de trabajo por excelencia de los esclavos, así como de todos los obreros libres y la mayoría de los soldados por ser una túnica muy cómoda. También puede usarse a modo de capa o manto sobre otra túnica más compleja, como una especie de clámide. La túnica propiamente dicha o quitón se ataba a los hombros con prendedores o cintas, y se ajustaba mediante un cinturón. Para dormir no se quitaban la túnica, que servía de camisa durante el día y de camisón por la noche. Los niños llevaban túnicas cortas sin cinturón.

Fíbula: similar a un broche. Para sujetar el quitón, podían utilizarse fíbulas o alfileres.

Sobre el quitón, los griegos solían llevar un manto. El manto habitual era el himation, una pieza de lana rectangular similar a la toga romana que se ponía sola o sobre la túnica, envolviendo el cuerpo. Se confeccionaba con un tejido de diferentes espesores según la época del año Llegó a medir hasta cuatro metros, adaptándose la longitud a las proporciones de su dueño. No se sujetaba con ninguna clase de broche y, dada su simplicidad, la belleza de esta pieza se buscaba en sus pliegues.

La clámide era similar a una capa, más ligero que el anterior, y muy adecuado para montar a caballo. Como podemos ver en la imagen, se sujetaba sobre un hombro o al cuello y su uso era generalizado entre los soldados y los jóvenes. Normalmente estaba teñido de púrpura tiria entre las clases más altas.

La vestimenta de los guerreros tenía un fin protector, en las batallas cuerpo a cuerpo. Los hoplitas se protegían con cascos, pesados escudos, sus torsos con corazas metálicas y las piernas se resguardaban con cnémides de bronce. La caballería en lugar de cnémides, usaba polainas de cuero, igual material que se usaba para el jubón y las hombreras. El pecho se protegía con discos de bronce.

En el caso de hombres que lucían túnicas más cortas, completaban su atuendo con un manto corto y sin mangas, llamado palio. En cerámicas se puede observar dos prendas más que usaban los soldados: pantalones y el jaleco, una especie de camiseta.

El vestuario femenino no difería mucho del masculino. Las mujeres vestían también una pieza de tela sin cortes, sujeta al cuerpo gracias a pequeños cosidos, alfileres o cinturones. Esta pieza se llamaba peplo. Existían muchas variantes, dependiendo de la cantidad de tela usada en su confección. El más ligero era el de las espartanas, que dejaba ver el cuerpo al caminar, pues no tenía ninguna costura, y mostraban sus piernas hasta los muslos. Esta vestimenta las hacía fuente de bromas por parte de los atenienses. Los peplos más amplios permitían replegar la parte posterior hacia la cabeza, formando una especie de velo, como se muestra en la imagen. Poco a poco, fue sustituido por el quitón, pero en la época del vivo, se podrían llevar ambos, siendo considerado el peplo como el más tradicional.

Así como los órdenes arquitectónicos buscaron las proporciones ideales en la figura varonil o en la silueta femenina, la indumentaria femenina a su vez se basa en los estilos arquitectónicos.

El peplo dórico era un rectángulo de lana de 1,80 a 3 m de ancho aproximadamente que se lleva envolviendo el cuerpo, abierta por el lado derecho y sujeta en los hombros por fíbulas. La tela sobrante se dobla hacia abajo. Podía levarse sin cinturón y abierto a un lado, o buscar un efecto de blusa y falda formando un pliegue llamado colpos. Esta prenda llegaba hasta los pies. Este peplo está concebido geométricamente, la falda forma pliegues rectos y paralelos, como las estrías de las columnas.

El aumento del nivel de vida en Atenas en el siglo V a.C. facilitó la importación de lino, cuyo uso se generalizó entre las mujeres de la ciudad. Ello llevó a la sustitución del tradicional peplo de lana (dórico) por el quitón, una túnica de lino de inspiración jónica, que estaba cosida enteramente por los dos lados. Las campesinas siguieron utilizando el tradicional peplo, mientras las damas griegas usaban los quitones ajustados hasta el talle, que se hacían amplios en la falda, a través de pliegues. Resaltaban su figura con un cinturón y remarcaban su busto con un strophion (el push-up de la época, que consistía en una banda de tela que hacía las veces de sujetador y ponían debajo del pecho). No hay que confundirlo con el strophion de la cabeza que llevaban ciertos cargos religiosos como el Hyerophante de los Misterios Eleusinos, aka Theumólpides de Eleusis (que será JD). Al fin y al cabo, el término strophion es sinónimo de banda, diadema.

Llevaban dos cinturones, uno a la altura de la cintura y otro en la cadera (en la imagen de la derecha). En su caída, la túnica formaba muchos pliegues. La calidad de los bordados daba cuenta del poder adquisitivo de su dueña. Así pues, las esclavas, campesinas o mujeres más pobres utilizaban telas sencillas tejidas en casa. Además de la túnica, las mujeres solían llevar debajo una especie de camisa.

Las mujeres también podían llevar un himation sobre el peplo o el quitón. Tanto en hombres como en mujeres se presta a numerosos arreglos: puede cubrir la espalda y los hombros, echando el último faldón sobre el brazo izquierdo, al que inmoviliza, o por encima del hombro izquierdo encerrando el brazo derecho, del que sólo la mano puede moverse (plegado llamado “del orador”) y también puede cubrirse la cabeza como si fuera un velo (ver figura). Para los hombres, recordad que es muy similar a una toga, habrá que desempolvar de vuestras memorias el tutorial de cómo ponerse una toga, y añadir todas las posibilidades que se os ocurran.

Por encima de la túnica, la mujer se podía poner también el diploidion, más ligero que el himatión.

Tanto para hombres como mujeres, no olvideis las grecas, de las que os pongo una imagen de ejemplo. Decorarán todo vuestro vestuario, dando una imagen muy helena.

En estos links podreis ver un peplo y su sencilla confección:

http://3.bp.blogspot.com/_s8qEKVwzlm0/RawcdI48YjI/AAAAAAAAAFQ/qBryd3ztEgI/s1600-h/pe1.gif

http://4.bp.blogspot.com/_s8qEKVwzlm0/RawcdY48YkI/AAAAAAAAAFY/J2dHvKQnEGA/s1600-h/p2.gif

http://4.bp.blogspot.com/_s8qEKVwzlm0/RawcdY48YmI/AAAAAAAAAFo/l9C5gr-86j0/s1600-h/p3.gif

http://4.bp.blogspot.com/_s8qEKVwzlm0/RawcdY48YlI/AAAAAAAAAFg/G5iL5HhBND8/s1600-h/p44.gif

Quitón hombre

En cuanto al peinado, en Esparta, los niños llevaban la cabeza rasurada, y los adultos, los cabellos largos, mientras que en Atenas, tras las guerras médicas, los hombres libres llevaban el pelo bastante corto desde que alcanzaban la edad adulta (tras el rito de la efebía), en la que consagraban su cabellera a los dioses. La barba, relativamente larga, se recortaba en óvalo o en punta. Para el vivo, podéis elegir entre pelo largo y corto, pues la moda estaba cambiando en esos momentos. Ante el duelo de un familiar, se solía cortar el cabello.

Los griegos creían que el cabello tenia un profundo significado religioso y simbólico, por ejemplo a las novias se les cortaba el cabello el día de su boda, para simbolizar su humildad y la renuncia al orgullo y un marido podía afeitar la cabeza de su esposa, si esta le era infiel. La barba también tenia un valor simbólico.

Inicialmente, al igual que con la vestimenta, los estilos de peinado no diferían entre hombre y mujeres, posteriormente los hombre comenzaron a llevar el cabello corto. El peinado de la mujer fue variando durante todo la civilización griega, partiendo del uso del cabello suelto y ondulado (mediante planchas calientes) con una raya en medio, hasta la elaboración de complejos peinados en el periodo helenístico, que se adornaban con horquillas, diademas, tiaras, largas agujas, cintas y joyas. Las mujeres solían llevar el cabello muy largo, ya sea con semi recogido o totalmente recogido. Aunque se llevara recogido, solían dejar el pelo “flojo” (no eran moños tirantes) y algunos mechones se dejaban caer enmarcando el rostro. Daba un aspecto de tupé, pero sin ser proyectado hacia delante.

El color rubio era el preferido por los griegos pero con los tiempos se popularizaron otras tonalidades, utilizando polvos de distintos colores que se eliminaban sencillamente con los lavados.

Respecto a sombreros, el pilos cubría la cabeza con forma de bonete, usado por lo general por los artesanos y esclavos, y el petaso, lo hacía por medio de un sombrero con grandes alas, muy usado para viajar. Sobre los cascos con cimera, hay suficientes ejemplos, como para que simplemente los nombremos.

En la época clásica, en la vida cotidiana, las joyas estaban prácticamente reservadas a las mujeres, excepto los anillos con chatón que los hombres utilizaban para grabar su sello (sfragís) en arcilla o cera. Las mujeres llevaban con mucha frecuencia collares, pulseras, pendientes y aros alrededor de las piernas. Poco a poco las joyas dejaron de ser piezas funcionales para sujetar las vestiduras y se transformaron en manifestaciones de riqueza. Su uso conmemorativo, por una boda o un nacimiento, como regalos o premios, venía de la mano con su uso ritual y en ofrendas.

Sin embargo el oro escaseaba, ya que se extraía en pequeñas cantidades de minas bastante alejadas. Se han encontrado pendientes, brazaletes collares broches realizados con metal y piedras preciosas como amatista, cuarzo, lapislázuli y turquesa entre otros. Los creyentes o devotos de ciertos dioses, solían llevar colgantes o joyas diversas con el símbolo de su dios preferido. No lo olvideis cuando leáis el PJ.

Entre los accesorios no hay que olvidar el abanico (tipo pai pai) y la sombrilla, muy útiles en un país tan cálido y soleado como Grecia.

El calzado unisex eran sandalias, o sea, un trozo de suela, sostenido a los tobillos, con tiras. La calidad y color del material usado era lo que marcaba la diferencia social y de género. Las mujeres solían introducir cuñas entre la suela y el talón, para realzar su altura.

En general se utilizaba poco maquillaje aunque con el paso del tiempo se fue generalizando en las clases más altas. Debido al tipo de pigmentos y a lo rústico de las herramientas de maquillaje, el resultado era un poco “brusco”, resaltándose las mejillas rosadas sobre una piel blanqueada con albayalde, un pigmento que ya usaban las egipcias, con base de plomo y muy tóxico.

Los griegos eran un pueblo con buenas costumbres de limpieza e higiene, se lavaban los dientes, se bañaban continuamente y las mujeres también cuidaban el estado de su piel, sobre todo entre las clases sociales que asistirán al evento del vivo.

Los hombre se mantenía en buen estado físico, la gimnasia una actividad que practicaban a menudo desnudos, era un modo de vida para los griegos que buscaban el ideal de la kalokagathia (“lo bueno y lo bello”), una especie de “mens sana in corpore sano” de los latinos y se valoraba tanto a los inteligentes, como a los fuertes y rápidos. Se enseñaba educación física a los jóvenes y tenían en las ciudades un gymnasium, una red de edificios para la práctica deportiva, en la que siempre estaba la palestra o patio y que incluso contaba con vestuarios y duchas.


Tuesday, 13 September 2011

Libros para ambientación II


Septiembre, ese mes en el que florecen los fascículos como las flores en marzo...Bien, pues hay un librito de la Biblioteca Osprey-RBA, que es sencillo a la par que barato (1'95€) titulado De Maratón a Platea y es sumamente interesante para todos los que vayáis a jugar este vivo, pues narra muy bien el contexto previo y lo ocurrido en la Grecia de la época que vamos a recrear. A los más "pro" no se lo recomiendo pues es sumamente sencillo, pero es alternativa para aquellos que quieren un resumen claro y breve. Hay buenos mapas de batallas y fotos chulas para ver cosas del disfraz. Venga, todos al kiosko!!!!

Sunday, 7 August 2011

Libros para ambientación I.


Kali Mera!!!
Os copio un excelente post sobre libros recomendados para ambientaros en el vivo. Bea/Atia ha hecho un excelente trabajo de lectura y redacción de los resúmenes y opiniones sobre los libros. Yo, confío plenamente en ella y aunque me los tengo que leer todos (algunos ya han caído), vosotros podréis buscar con estas descripciones los que mejor se acoplen a vuestro pj. Los que aún no habéis enviado la ficha o no tenéis ni idea de lo que llevaréis, tomadlos como ambientación para ir abriendo boca.
Pronto, Bea nos deleitará con otra tanda sobre libros y alguna cosa sobre pelis y series sobre el tema.
Yo, os comentaré algo sobre un cómic de La Iliada de one shot, que he pillado en Soriano.
Espero que os sea de utilidad y hasta septiembre!!!
P.

LIBROS SOBRE LA ÉPOCA O SOBRE MITOS GRIEGOS.

HISTÓRICOS

Disclaimer: Aunque sea obvio, todo lo que escribo aquí son opiniones personales y no pretendo sentar cátedra. Si hay gente que se siente ofendida si pongo a parir un libro que a ellos les gustó mucho o viceversa, vayan por delante mis disculpas.

Rodriguez, Cristina. La joven de Esparta:

Resumen de la trama (sin spoilers): "El deseo de vengar la muerte de su hermano lleva a Thyia, joven ciudadana de Esparta, a unirse al ejército como sirviente de Anaxágoras (que NO es el filósofo), intrépido guerrero al que odia con toda su alma, ya que lo cree culpable de esa muerte.”

Opinión:

Malo no, peor. De trama folletinesca, mal hilvanada y que se ve venir a kilómetros. Aparte de todo, la protagonista es bastante poco creíble, con ideas contemporáneas que no corresponden a la época: feminismo “de Cosmopolitan”[1], liberación de los esclavos... en fin... Se salva mínimamente la ambientación. En las primeras 100 páginas muestra bastante bien el sistema educativo espartano y en las siguientes 100 el sistema de gobierno. Si queréis ilustraros sobre Esparta, leeros el principio y luego... bajo vuestro propio riesgo.

Martínez, Isabel. La curandera de Atenas.

Resumen de la trama: Una noche, después de los esponsales de su hermana Atis, Helena es raptada y llevada a Atenas para ser vendida como esclava. Despierta a bordo de un barco, donde un hombre, al que llama el fenicio, le revela su nueva condición de esclava y le amenaza con la muerte de su madre y su hermana si alguna vez osa contarle a alguien la verdad acerca de su origen.

Opinión: Algo mejor que el anterior. La trama sigue siendo de folletín, con encuentros y desencuentros, malentendidos, viajes al otro lado del mundo para encontrar a alguien que luego resultaba estar en el punto inicial, etc. Sin embargo, la protagonista es algo más creíble, aunque siga teniendo ideas “algo” anacrónicas. Situado poco después del vivo, no está mal para hacerse una idea de la sociedad ateniense del momento. Salen bastantes personajes históricos (Aspasia, Pericles, Hipócrates...) y la lectura es bastante ágil. Todo esto no quiere decir que sea bueno, sólo que es mejor que el anterior.

Manfredi, Valerio Massimo. Talos de Esparta

Resumen de la trama:Aristarcos, noble espartano, ha tenido un segundo hijo, Talos, débil y enfermizo y, como ordena la tradición, ha de abandonarlo en el monte Taigeto como un sangriento tributo a los lobos. Pero un viejo ilota, miembro del orgulloso pueblo que habitaba las tierras de Esparta y ahora sometido a la esclavitud, rescatará al niño y le educará en las antiguas creencias ilotas: un día no muy lejano la profecía se cumplirá y el último rey ilota, Aristodemo, volverá embutido en su flamante armadura para liberar a su pueblo.

Opinión: Vamos mejorando respecto a la trama, aunque empeorando respecto a la ambientación. La trama es un tanto trillada (Gaiman y Pratchett deberían pedir derechos de autor cada vez que alguien saque el “heredero profesional”), pero no está mal resuelta. Respecto a la ambientación, para entender el conflicto ilota-espartano y el sistema de gobierno, pero tampoco abunda mucho en el estilo de vida.

Vidal, Gore. Creación.

Resumen de la trama:

Narra las memorias de Ciro Espitama, noble persa, embajador en Atenas de Pericles, contadas a su joven sobrino, futuro filosofo Demócrito. Nieto de Zoroastro, ha sido espectador de primera fila de los reinados de Darío, Jerjes y Artajerjes. Si bien sus memorias comienzan como un intento de desmentir la reciente narración de las guerras persas de Herodoto, poco a poco se van centrando en la búsqueda de toda su vida, el origen de la creacion.

Ciro es un viajero, ha conocido India y Catay. Ha tenido la suerte de compartir con grandes fundadores de religiones y sabios. Zoroastro, Gosala, Marahavia, Buda, Li tse, Confucio, Socrates y Anaxagoras.

Opinión. Único libro de los que he leído que narra la parte de los persas. Abarca pre- durante y post-vivo, aparte de grandes divagaciones sobre las diferentes religiones que el protagonista va encontrándose. Digamos que la mitad del libro habla más de la India y China que de Persia o Grecia, además de sus respectivas filosofías. Es un libro bastante amplio y para tomar con calma, pero a mí es uno de los que más me ha gustado siempre, sobretodo la parte que describe la corte persa y todos sus entresijos. Hay varios personajes muy interesantes a lo largo de la novela y como decían en una web “Tras leer una y mil veces el heroísmo del rey Leónidas...en las narraciones griegas de la batalla de las Termopilas, comprobamos como para los Persas esa resistencia heroica tan apenas pudo significar una escaramuza en su camino hacia Atenas, una pequeña parada en la que vencieron y mataron a un rey espartano y todo su ejército. “ Por cierto, Anaxágoras (éste sí que es el Pj del vivo) tampoco aparece tanto, pero como sale seguro en el vivo pensaba que debía mencionarlo.

Comentario de Óscar sobre el mismo libro:

Creación, by Gore Vidal.
Me leí este libro en inglés, y coincido con Bea con el hecho de que hay que tomárselo con calma. El problema de los Kindles es que no te das cuenta del tamaño del libro hasta que te fijas, o en su defecto, hasta que llevas bastantes días leyéndolo y no lo acabas. De cualquier forma, es un tochaco, y a veces se hizo espeso, pero pese a ello me encanta ver el otro lado de la relación Esparta-Persia-Atenas, que tan unilateralmente es visitada por películas y demás.
Te da un buen repaso de la vida en palacio en Persia, y me encanta el descubrimiento del salvaje este, del que no solemos saber nada, ya que no es un lugar visitado habitualmente. Requiere un poco de imaginación, ya que es increíble que Ciro visite tanto mundo, y a la vez tenga tanta suerte de conocer a tantos grandes líderes, pero no veo forma alguna que no sea esa.
Coincido también con Bea en el tema de que los Espartanos deberían leerse este libro... a ver si se le bajan un poco los humos, ya que al fin y al cabo, perdieron en las Termópilas.
Muy recomendado ya que, aunque largo, cuenta una historia fascinante desde un punto de vista al que no estamos acostumbrados (ya que incluso según 300 lo único que hicieron a Persia fue arrancarle un pendiente a Jerjes...)

MITOS

Renault, Mary. El rey debe morir + Teseo, rey de Atenas

Resumen de la trama:

Teseo 1: Teseo narra sus orígenes y sus primeros viajes, así como, su enfrentamiento con el Minotauro de Creta.

Teseo2: Teseo ya ha logrado volver a Atenas, después de salir victorioso del combate con el Minotauro en Creta. La novela relata, a un tiempo, cómo se convierte en rey del Ática y de Creta y sus expediciones guerreras, sus acciones como gobernante y sus amoríos con Ariadna, Hipólita -reina de las amazonas-, Fedra y Helena.

Opinión: Reescritura del mito de Teseo. No está nada mal, pero creo que hay que conocer un poco el mito de Teseo para apreciarlo. Para los que quieran echarle un ojo: http://es.wikipedia.org/wiki/Teseo El primero me gustó más que el segundo, pero supongo que en parte fue porque conocía más la parte del Minotauro que la parte de las amazonas. No está mal escrito (aunque tampoco con grandes alardes) y entretiene lo suficiente como para seguir leyendo aún sabiendo qué va a pasar.

Negrete, Javier. Señores del Olimpo.

Resumen de la trama: El clima está cambiando y son muchos los que lo achacan a la impiedad de los hombres, protegidos de Zeus. Pero el rey de los dioses, se enfrenta a sus propios problemas. Los gigantes amenazan con marchar desde el lejano Norte sobre las tierras de los humanos. Éstos, cada vez más numerosos, ponen en peligro la existencia de sátiros, centauros y otras razas antiguas a las que hostigan en sus bosques ancestrales. Por si las intrigas y rencillas entre los mismos dioses fueran pocas, una criatura llamada Tifón, que asegura ser hijo de Cronos, amenaza con convertirse en el nuevo señor del Olimpo.

Opinión.

De lo mejorcito que he leído para este post que no conocía de antes. Tanto si conoces la mitología griega, como si no tienes ni idea, me parece un gran libro. Si la conoces, porque está bien reescrito y es lo suficientemente diferente como para que te interese. Si no, porque la presentación de los personajes es bastante canónica, con lo que te puedes hacer una idea general bastante buena de cómo era el panteón griego sin haber leído a Hesíodo.

Graves, Robert. El vellocino de oro.

Resumen de la trama: El Argo, una galera de guerra, partió de Yolcos, Tesalia llevando a bordo una asombrosa tripulación de héroes y semidioses (Hércules, Orfeo, Atalanta, Cástor, Pólux, Linceo y otros muchos) con el objetivo de robar el famoso Vellocino de Oro, celosamente custodiado por el rey de Cólquide y secuestrar a la fatal Medea.

Opinión:

Éste lo leí hace mucho tiempo y lo recordaba como emocionante, divertido y ameno, pero debo reconocer que al releerlo para el post las primeras 100 páginas se me hicieron algo pesadas. Para los que no lo conozcan, Robert Graves es también conocido por sus libros de no ficción sobre mitología griega y cómo ésta desplazó al mito primitivo de la Triple Diosa o la Diosa blanca a medida que se iban produciendo conquistas y reconquistas. Las primeras 100 páginas son un poco su resumen de cómo afecta dicho desplazamiento a las tribus de “Grecia” y sus negociaciones para incluir a determinados dioses en el panteón, a cambio de que se mantenga algún aspecto de la Triple Diosa. Después, cuando ya llegamos a la parte de Jasón, su reclutamiento de los argonautas y el viaje en sí, es mucho más ameno.

Homero, la Iliada y la Odisea. De éstos no creo que haga falta que ponga resumen ni opinión. Sí recomiendo encarecidamente que, los que no seáis forofos historiadores o lingüistas, lo leáis en castellano modernizado y a ser posible “novelado”. Mucha gente imagina que son un pestiño y nada más lejos de la realidad. Yo creo que fueron los libros que me llevaron a ser friki. Hay varias versiones modernas de los dos, si luego os interesa el tema. Troya de Gisbert Haefs, Casandra de Christa Wolf, los viajes de Ulises de Robert Graves, etc.

Intentaré que haya una segunda parte para Navidades, porque buscando, buscando he encontrado mil libros al respecto y ya sabéis, una recomendación te lleva a otra y acabas con una pila de libros por leer eterna, aparte de que para no saturarme leo uno de Grecia, otro de otra cosa. De todas maneras, como diría Tonet/Rufo ¿Hay película? Si puedo, en breve escribiré otro post sobre películas de Grecia.



[1] Para los que no conozcan el concepto “feminismo de Cosmopolitan”: Pretendida liberación de la mujer a través del sexo y la actitud emancipada, pero que en el fondo es totalmente tradicionalista, puesto que el único objetivo final de toda mujer es conseguir un hombre y casarse con él. Bridget Jones es una buena parodia de este tipo.

Thursday, 28 July 2011

Educación Helena II


Kali spera!!
Os paso la 2ª parte del artículo de educación en Grecia. Tras la explicación de la paideia ateniense, como modelo base, os contamos las diferencias que había con 2 colectivos muy diferentes.
Por un lado, están las mujeres, completamente excluidas de la vida socio política griega, salvo dignas excepciones (muchas de las cuales están en el vivo, of course y que podéis apreciar en la crátera de figuras rojas de la derecha), tan poco dignas, que se dudaba de su alma hasta hace bien poco, no tenían ni voz ni voto en las Asambleas e incluso, carecían de la posibilidad de una futura ciudadanía como ocurría en el caso de los esclavos. Así de mal estaban las cosas. Era una sociedad por y para hombres.
Por otra parte está la agogé espartana, su sistema público educativo, tan diferente del resto de polis, que merece este extenso comentario aparte. Por un lado trasgresor, por ser un sistema financiado por el Estado, pero por otro se podría decir que "poco civilizado". No veamos incongruencias donde no las hay. Su concepción del mundo era diferente y eso es lo que os estamos intentando transmitir, para que los entendamos un poco más.
Era muy importante el papel de las hermandades o fratrías, que suplían los déficits de servicios sociales del Estado, al igual que ocurriría en la Roma Republicana con las cofradías y las corporaciones de legionarios o ciudadanos pobres y el Medievo con algunos gremios y guildas. Ayudaban a los más necesitados en los peores momentos: enfermedad, muerte, etc., pero no eran la panacea...
Para terminar os he copiado un texto clásico de Jenofonte, en donde se comparan los dos principales sistemas educativos: Agogé y paideia.
Con esto me despido hasta después de agosto. Pasad felices vacaciones y nos vemos en septiembre!!!!!!
P.



Mujeres:

Las niñas, por lo general, no pisaban nunca la escuela. Todo lo que aprendía una joven lo aprendía de su madre, abuela o de alguna criada/esclava de la familia. Estos conocimientos son, esencialmente las labores domésticas: cocina, tratamiento de la lana y tejido, y tal vez también algunos rudimentos de lectura, cálculo y música. De hecho, las muchachas jóvenes apenas salían al patio interior de su casa, ya que debían vivir lejos de toda mirada, alejadas incluso de los miembros masculinos de su propia familia, en el llamado Gineceo, la parte en donde residen las mujeres dentro del oikós.

Últimamente, las investigaciones sobre el tema, parecen revelar que no era siempre así y que había más libertad de lo que se pensaba, pero el tema es nebuloso por la falta de información, sobre todo en una época tan remota como la del vivo. Además, había grandes excepciones, como la polis de Esparta o algunos casos puntuales de mujeres excepcionales en diferentes polis.

Para solventar el déficit educativo, había diversas sociedades femeninas religiosas en origen, pero que trascendían este campo y allí aprendían temas complementarios a las labores de hogar y administración del oikós. Como los escritores eran habitualmente los hombres y son sus textos los que nos han llegado, apenas dan relevancia al funcionamiento de estos grupos e incluso, fomentan “leyendas urbanas” sobre los mismos, como los Thiasoi de bacantes en honor a Dionissos que fueron los más vilipendiados y que acabaron con la prohibición de las Bacanales en el año 186 a. C. con la conquista romana. Otras hermandades fueron los Gerarai o las Delíades de Delfos.

Hubo grandes excepciones a esta norma general, como la gran poetisa Safo de Lesbos, Corina o la conocida Aspasia de Mileto, esposa o amiga de Pericles.

“Ahora, puesto que se cree que tomó la decisión de enfrentarse a Samos para contentar a Aspasia, parece el momento de preguntar qué artes o qué poder tenía esta mujer, puesto que era capaz de dirigir a su antojo a los principales hombres del estado y ofrecía a los filósofos la ocasión de discutir con ellas en términos exaltados y durante mucho tiempo”. Plutarco, Pericles, XXIV

ESPARTA- agogé

Es bello morir, en primera línea, como valiente que lucha por su patria. Tirteo

Características del sistema educativo:

- Obligatorio: constituía un requisito indispensable para la plena ciudadanía. Cuando la terminaban, se les consideraba homoioi (“iguales”). Aquellos que no habían pasado por la agogé (educación espartana) eran ciudadanos de categoría inferior, que no podían acceder a las magistraturas ni a los cuerpos de élite. Eran directamente privados de sus derechos ciudadanos. Por el contrario, se podía dar el caso de no ciudadanos que, aceptados en el sistema educativo de la agogé, llegaban a ser hombres libres: eran los llamados mothakés. La excepción eran los herederos al trono, pues Esparta era una monarquía doble o Diarquía. Ellos tenían una formación especial que les preparaba para sus tareas de gobierno.

Nota: Las mujeres también debían pasar la agogé, aunque era un poco diferente y desde bien pronto, las escuelas espartanas eran mixtas.

- Colectivo: frente a la educación personalizada con un preceptor esclavo, al estilo de otras ciudades griegas, la agogé se estructuraba en etapas para grupos de niños de edad similar.

- Organizado por el Estado: era el propio gobierno de la ciudad el que gestionaba la educación pública como una de sus principales misiones. Además de contar con magistrados especializados, los éforos, que llevaban a cabo personalmente una supervisión diaria.

Hombres:

Tras el nacimiento, los ancianos (Consejo de la Gerusía) decidían si el bebé debía de ser educado por el Estado o por el contrario, arrojado por un barranco del monte Taigeto, el llamado apothetai o depósito de los expuestos.

Los futuros ciudadanos se preparaban para la vida militar ya desde la misma infancia. Los padres, ya sabiendo lo que les esperaba a sus hijos, evitaban cualquier muestra de ternura o consentimiento. No les proporcionaban cunas suaves, mantas calientes, ni siquiera pañales, y no les permitían berrinches ni caprichos. Era crucial que en esta etapa los niños perdieran el asco a cualquier alimento y el miedo a cualquier cosa (la oscuridad, la soledad, los castigos). Los muchachos sólo permanecían con sus familias hasta los siete años, edad en la que el niño pasaba a manos del Estado, al que no dejaba de pertenecer hasta su muerte.

Constaba de varias etapas. Hasta los 7 años, eran educados en casa por las madres en una fase conocida como “crianza” (anatrophé), en la que las mujeres lacedemonias demostraban una gran competencia, a juzgar por el crédito que merecían las nodrizas de dicho origen. Un ejemplo es la nodriza espartana (llamada Amycla) de Alcibíades, el apuesto hijo de Pericles.

A los siete años se les apartaba de sus familias y comenzaban a vivir en barracones de estilo militar con los compañeros de su misma edad, sometidos a un entrenamiento que busca convertirlos en guerreros perfectos, preocupados sólo por el bien del Estado. Solían llevar la cabeza rapada, caminaban descalzos e iban desnudos. En un segundo plano, se daban nociones de lectoescritura.

De los siete a los doce años tenían una educación física colectiva, que incluía crueles castigos, flagelaciones, derramamientos de sangre, combates en grupo…con el objetivo de hacerles militares duros. El atuendo era un leve manto y los baños sólo se permitían en días de fiesta.

Los pedónomos (paidonomos) eran los pedagogos estatales encargados de educar a los niños. Solían mantener a sus alumnos (de entre seis y doce años) hambrientos, los hacían dormir al aire libre bajo la lluvia y los obligaban a correr descalzos por suelos embarrados o pedregosos y les exigían esfuerzos hasta la extenuación.

De los doce a los veinte años, recibían un entrenamiento militar, supervisada por un magistrado (paidonomos). Su educación se basaba en un adiestramiento en el manejo de las armas, aunque también se les enseñaban rudimentos de lectura y escritura, y algunas nociones de música (encaminadas a mantener el ritmo de la compañía militar, la falange hoplítica). Para endurecer su cuerpo dormían sobre un lecho de paja, iban descalzos, tenían una capa para todo el año y se alimentaban poco. Su dieta era desequilibrada, lo que los incitaba al robo de comida y agudizaba su ingenio, pues si los descubrían eran duramente castigados. Este castigo no era por robar, sino por fallar al hacerlo, como nos narra Jenofonte en su obra “La república de los Lacedemonios” (aunque no eran una república…).

A los 20 años, los que habían superado todas las pruebas o ritos de paso, participaban como soldados en las líneas traseras del ejército, y eran integrados en las syssitia o comidas en común, en las que se juntaban los homoioi (espartanos de pleno derecho). Estas agrupaciones (entre 15 y 100 personas dependiendo de la época) eran muy importantes para la transmisión de valores ciudadanos y para la organización militar y política del estado.

A los 30 años podían casarse, formar una familia y abandonar los cuarteles, aunque debían asistir y costear las syssitia hasta los sesenta años. A todo espartiata varón que hubiera superado la agogé con éxito se le daba un lote de tierra (Kleros) y los hilotas (siervos) adscritos al mismo, para garantizar su plena dedicación a la política y a la guerra, estándoles vedado el comercio, actividades artesanales, etc.

En resumen y según la clasificación por edades, el muchacho era:

· De 8 a 11 años, “chiquillo” o “lobezno” (robidas, promikizomenos, mikizomenos,

propais).

De los 8 a los 11 años los niños estaban distribuidos en “bandas” o “tropas” dirigidas por jóvenes, los irenesde más edad, y subdivididas en patrullas que encabeza el más avispado de los muchachos que la componen, llamado buagos.

Se les enseñaba a leer y a escribir, pero sus estudios se reducían a lo estrictamente necesario. El resto de la educación consistía en aprender a obedecer, soportar la fatiga con paciencia y vencer en la lucha. Se les afeitaba la cabeza, se les acostumbraba a caminar descalzos y a jugar desnudos la mayor parte del tiempo.

· De 12 a 15 años, muchacho(pratopampais, atropampais, meilleiren).

Dejaban de llevar túnica y sólo recibían un manto para todo el año. Dormían en dormitorios colectivos sobre jergones de cañas. No se bañaban y sólo se frotaban con aceite los pocos días festivos que había. Se les azotaba cruelmente por cualquier falta. Se les daba un alimento tosco e insuficiente para que buscaran víveres por su cuenta y se entrenaran así en el atrevimiento y la astucia.

· De los 16 a los 20 años, “irene”.

En esta etapa el adolescente se convertía en “irene” de primer, de segundo, tercer o cuarto año.

Durante este periodo se pasaba de la infancia a la adolescencia y los muchachos tenían que pasar por una serie de pruebas o ritos de paso:

a) Dos grupos de muchachos debían robar queso en el altar de Artemisa Orthia dando latigazos a sus oponentes.

b) La “criptia”(Krypteia) o escondite: tras un tiempo de retiro en el que el joven vivía solo y oculto en el campo, por la noche practicaba la caza de los hilotas y mataba al menos a uno. Según Aristóteles: “asesinaban a aquellos hilotas que creían aconsejable”.

Recibían además de la educación militar una educación musical, relacionada con la guerra (el oboe y los cantos marcaban los movimientos del ejército espartano).

· A los 20 años todo espartano se incorporaba al ejército activo.

· De los 20 a los 30 años estos jóvenes seguían viviendo con sus “camaradas de tienda”, y seguían comiendo todos juntos (sissitías). No se les permitía el acceso al Ágora, ni podían ejercer sus derechos políticos.

· Su vida familiar no empezaba hasta después de los 30 años.

· A los 60 años el espartano quedaba liberado del servicio militar y podía formar parte del Senado o consejo de los ancianos (Gerousia, Gerusia).

Mujeres espartanas:

A diferencia de otras sociedades griegas, la mujer espartana disfrutaba de una relativa libertad y autonomía, que les permitía ocuparse de actividades comerciales o literarias, entre otras posibilidades. Parte de esta libertad de la que gozaban se debía a que los hombres vivían en comunidad. No se dedicaban a las tareas del hogar, pues para ello ya tenían sirvientas hilotas. Su formación tenía lugar en las thiasoi o "asociaciones" femeninas, donde se establecía una relación entre las jóvenes y sus tutoras, parecida a la relación entre los varones y sus pedónomos. Desde niñas recibían una educación parecida a la que recibían los varones, entrenándose en gimnasia, música y deportes; se las alimentaba bien para que tuvieran buena salud y se las preparaba para ocupar un lugar central en la sociedad lacedemonia: el de madres de los espartiatas.

"Licurgo siguió un camino diferente. Las ropas eran elementos que podían ser encargados a las esclavas. Y, creyendo que la más alta función de las mujeres era la de tener hijos, insistió en que la mujer debía entrenar su cuerpo tanto como el hombre; y siguiendo esta misma idea instituyó competiciones de carreras y demostraciones de fuerza tanto para hombres como para mujeres. Su idea era que si los dos padres eran fuertes su descendencia sería más vigorosa." (Jenofonte, La República de los Lacedemonios).

Tal eugenesia, cercana a la selección natural, era la culminación de una educación de la mujer espartiata que, aunque totalmente al margen de la regulada agogé que seguían los varones, consistía también en una enseñanza elemental recibida en su casa y un aprendizaje de los valores cívicos en el marco de los coros de muchachas (thiasoi), con sus correspondientes iniciaciones rituales en fiestas cívicas, complementado todo ello con numerosos ejercicios físicos realizados al aire libre: carreras, lanzamiento de disco y jabalina, lucha… que tenían como finalidad robustecer el cuerpo femenino, prepararle para que el semen del hombre se adaptara bien, el parto fuese menos doloroso y engendrara hijos sanos y fuertes. Pero la fuerza no está reñida con la belleza y las mujeres espartanas eran reputadas también en este sentido, empezando por la homérica Helena, esposa del rey espartano Menelao, que, raptada por el troyano Paris, se encuentra en el origen legendario de la Guerra de Troya.

El amor maternal, en aquellas mujeres estaba supeditado (que no sustituido) por el amor a la Patria, hubo alguna que al saber al mismo tiempo la muerte de sus cinco hijos y la victoria de Esparta exclamó “¡Tanto mejor: demos gracias a los dioses!”. Otra mató a su hijo porque huyó del campo de batalla. En Esparta la mujer era la primera en hacer de sus hijos buenos soldados y buenos ciudadanos, permaneció fiel a la educación y a las costumbres particulares del estado.

Las espartanas, una vez superada la niñez, usaban un atuendo ligero: el peplos, cuyas partes trasera y delantera no iban cosidas, dejando al descubierto buena parte de las piernas y permitiendo por tanto, gran movilidad.

Aún así, no hay que olvidar que eran tratadas con tanta libertad y educación de cuerpo y mente debido a su finalidad principal, el gestar buenos soldados para la nación, con lo que el componente que hoy en día llamaríamos machista, seguía detrás.

Las mujeres espartanas no podían participar de los órganos de gobierno, ni acceder a cargos públicos, ni intervenir en las reuniones de los hombres, ni en el ejército. Estaban totalmente ausentes de las syssitías (comidas en común), en opinión de Platón por la propia naturaleza “biológica” de las mujeres, indisciplinadas y anárquicas, incapaces de someterse a las normas cívicas, de las que las comidas comunitarias eran símbolo y expresión.

No obstante, tampoco estaban obligadas a las labores domésticas, para las cuales contaban con esclavas. Tenían, en cambio, la responsabilidad de concebir y preparar a los hijos hasta los siete años, momento en que la educación pasaba a manos del Estado. En determinados casos, eran las administradoras de los bienes familiares, llegando en algunos casos a amasar grandes fortunas. Sólo heredaban en caso de que no hubiera hermanos varones con vida, en cuyo caso podían llegar a obtener la propiedad de grandes porciones de tierra. En Esparta, y en los casos enunciados, la mujer heredaba por derecho propio, con lo cual no debía casarse con el pariente más cercano para mantener su herencia intacta. Esto posibilitó que algunas mujeres acumularan tales riquezas y cantidad de tierra que les permitió competir con los hombres en influencia y prestigio. Estaban tan poco supeditadas al varón que una extranjera llegó a preguntar a Gorgo, esposa de Leónidas, sobre el dominio que la mujer espartana ejercía sobre los hombres y ésta habría respondido “También sólo nosotras parimos hombres” (Plutarco, Licurgo XIV)

Respecto al aprendizaje religioso, aunque lo comentaremos en otros posts, os hago un adelanto. Los textos religiosos y épicos aprendidos y comentados en clase, las enseñanzas familiares y la participación activa en los ritos públicos y privados, eran la base de este tipo de conocimientos. Si continuaban sus estudios con algún filósofo o pertenecían a alguna secta como la de Eleusis o la de Dionissos y Orfeo, se podían plantear dudas y preguntas místicas e incluso, cuestionar la veracidad de los relatos mitológicos, pero en general, había un gran sentimiento de piedad o ageneia. Y el que no lo tenía, procuraba en general ocultarlo, pues los juicios por impiedad (asebeia) eran un arma para quitarse enemigos muy fácilmente. Y si no, que se lo digan a Sócrates o a Anaxágoras…

Jenofonte, nos narra muy bien la diferencia en la educación de los niños helenos y sus diferencias con los espartanos o lacedemonios:

“Por mi parte, una vez que ya he acabado de hablar acerca de lo de la prole, quiero poner también en claro el modo de educación que unos y otros usan. Pues de los demás griegos, los que se ufanan de educar inmejorablemente a sus hijos, tan pronto como los niños son capaces de comprender lo que se les dice, sin pérdida de tiempo ponen a unos criados en calidad de pedagogos para que aprendan letras, música y gimnasia; ablandan además con el calzado los pies de los niños, y llevan la molicie a sus cuerpos entre los pliegues de los mantos; y toman al apetito de los niños por medida de lo que deben comer.

Licurgo, en cambio, en lugar de permitir que cada cual, particularmente, hiciera de unos esclavos los pedagogos de sus hijos, ordenó que ejerciera el poder sobre los niños, uno de los que desempeñan los más altos cargos, que es precisamente el que recibe el nombre de paidónomo; y diole autoridad para reunir a los niños y para observarlos y castigar con dureza al negligente. Asignóle también a unos jóvenes en calidad de mastigóforos, para que castigasen a los niños cuando fuera preciso; de modo que un gran respeto y una absoluta obediencia juntamente allí concurren. Además, en ligar de ablandar los pies con el calzado, ordenó que los endurecieran andando descalzos, pues pensaba que, si de este modo se ejercitaban, mucho más fácilmente escalarían las alturas, y con mayor seguridad bajarían las pendientes, y saltarían y brincarían lo mismo en longitud que en altura con mayor ligereza. Y opinaba también que, en lugar de envolverse muellemente en mantos, debían acostumbrarse a no llevar sino un solo vestido en cualquier época del año, considerando que así estarían mejor dispuestos a afrontar tanto el frío como el calor.

Y en cuanto a la alimentación, ordenó que en las excursiones dispusiera cada irén (tropa) de una cantidad tal, que no les expusiera a sentir la pesadez de la hartura, ni les hiciera, por otra parte, desconocer lo que es pasar necesidades; porque creía que los así educados podrían mejor, si necesidad tuvieren, soportar la falta de víveres, y resistirían durante más tiempo con la misma ración, si así se les ordenase; y no necesitarían de un selecto condimento, sino que estarían mejor dispuestos a cualquier clase de comida, y vivirían, en fin, más saludablemente. Pensó, además, que un género de alimentación que dé esbeltez al cuerpo, haciéndole crecer en estatura, conviene más que una dieta que le ensanche desmesuradamente. Y para que no pasaran tampoco hambre excesiva, si bien no les permitía coger sin esfuerzo lo que necesitaran, les autorizó, en cambio, Licurgo a que robaran algo para poner remedio a su necesidad. Y que no fue por no tener qué darles, por lo que les indujo a que con tales trazas se procuraran provisiones, no creo que nadie lo ignore; sino porque es evidente que el que proyecta un robo, si es de noche, por fuerza ha de velar, y si de día, tienen que engañar y estar en acecho; y el que se dispone a apoderarse de algo, ha de percibir espías.

En todo esto, pues se pone de manifiesto que, si los educó del modo que he dicho, era porque deseaba, sin duda, hacer a los niños más diestros y batalladores en las necesidades de la vida. Mas tal vez alguno diga: ¿por qué entonces, si realmente consideraba bueno el robo, puso fuerte pena de azotes al que fuera cogido in fraganti?

Pues, respondo yo, porque también en las demás cosas que enseñan los hombres, se castiga al que no lo hace bien; y por eso también ellos a los que son sorprendidos los castigan por robar mal. Muéstrase aquí que donde es menester prontitud, el indolente saca muy poco provecho, y pónese, en cambio, en muy grandes dificultades.

Y para que, ni cuando se ausente al paidónomo, queden los niños faltos de jefe, dispuso de cualquier ciudadano que se hallara presente tuviera autoridad para ordenar a los niños lo que juzgara conveniente, y para castigarlos si cometían alguna falta; y con estas disposiciones consiguió que los niños fuesen aún más respetuosos, pues nada respetan tanto los niños ni los hombres como a los jefes.”

http://es.scribd.com/doc/23570525/Vida-cotidiana-en-Grecia-y-Roma-AKAL-copia

Nota: La grafía de las palabras griegas es un poco relativa y cambia según el autor consultado. Como a efectos del vivo, lo importante es su pronunciación, no os agobiéis con el tema del léxico escrito. Por ejemplo, sólo en este post, podréis ver escrito Syssitías de diferentes formas o Hilotas, se puede escribir también sin la h. Las másters, elegiremos la que más nos mole…algún privilegio teníamos que tener…En cuanto a la acentuación, la voy a usar de forma muy práctica, pondré la tilde en las sílabas que se pronuncian más fuerte en castellano, obviando la normativa ortográfica griega.